El doctor, Sir Luke Fildes
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Sutil unión del arte y la medicina: retrato de una realidad

La relación parece dispar pero ha sabido ser complementaria porque en las obras de los pintores de la época se supo retratar aquello que aún no tenía ni nombre y menos diagnóstico, aunque sí era posible diagnosticar por medio de un médico real

Pinceles que cuentan lo que el ojo cura

La medicina y el arte parecerían ser incompatibles en una primera impresión. A simple vista son disciplinas que distan muchísimo una de otra. Sin embargo, en términos históricos comparten una relación profunda.

Si hacemos una división -mejor dicho trazamos un paralelo- obtenemos esta premisa: la medicina cura el cuerpo, el arte apela a la creatividad.

Tanto el arte de crear como el de curar han estado trabajando a la par con el fin de ayudar a la humanidad toda.

En esos avatares en el que la curiosidad por alcanzar mayor conocimiento nos invita a ingresar a investigar, es justo ahí que nos encontramos con una respuesta preciosa. Pues en tiempos en los que no había rayos, ultrasonidos o tomografías, los pintores como así también los escultores marcaron precedente y dejaron un legado para la medicina.

Los pinceles retrataban la realidad que veían los pintores como también los cinceles hacían lo suyo. De tal manera, ambos han sabido plasmar muchas de las enfermedades que aquejaban a los pobladores de aquellos años.

Un ejemplo es valedero para graficar lo que venimos desarrollando en el artículo. La obra Extracción de la piedra de la locura es unapintura que data del año 1494 y fue retratada por El Bosco.

Extracción de la piedra de la locura, El Bosco en Museo del Prado

La hora de poner un nombre a la enfermedad

Gracias al arte pictórico y con la inspección meticulosa de un médico real era posible llegar a un diagnóstico. Es imposible no dejar de asombrarse al ver cómo hacían para dilucidar qué patología tenían las figuras retratadas, es decir los modelos. Al igual que lograban saber de qué se trataba la enfermedad también podían ver cómo era su evolución y el sufrimiento que vivían.

La historia de la enseñanza de la clínica médica se debe, en gran parte, al arte de plasmar en un lienzo el padecimiento que provoca un problema de salud.

A modo de conclusión, el tiempo y la ciencia han transcurrido de modo impresionante e inimaginable. Hoy es el propio profesional de la salud quien puede dar con el diagnóstico.